Vínculos oscuros, de VV.AA.

Esta semana os voy a hablar un poquito sobre Vínculos oscuros, antología de varios autores publicada por Literup. Me hice con ella el verano pasado, cuando la editorial puso en marcha un crowdfunding para sacarla adelante y la he leído ahora (a modo de curiosidad, terminé de leerla en la sala de espera del taller mientras me revisaban el coche). No es la primera antología que reseño este año. Me gusta espaciar la lectura de antologías por aquello de que al contener muchas historias distintas en un mismo libro a veces me cuesta mantener la lectura, no como en una novela, por ejemplo, donde la trama es continua. Pero lo cierto es que disfruto con estas lecturas breves y variadas, y he encontrado un método que me es muy útil para después reseñarlas.

Lo que todos estos relatos tienen en común son las heridas del corazón, algunas heridas son reales, otras metafóricas; algunas heridas están abiertas por terceras personas, otras por uno mismo. Como en otra ocasión, comentaré brevemente cada relato sin entrar en detalles para que podáis disfrutarlos por vosotros mismos.


· ¿Aman los androides con corazones de acero?, de Rubén Rodríguez Rísquez. Un relato de ciencia ficción cuyo título hace un guiño a la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick. Habla del amor prohibido, de la pérdida y la búsqueda, de lo que queda de nosotros más allá de la muerte, el recuerdo y la conciencia, de una sociedad en la que no todo está perdido cuando alguien se va. Plantea un problema ético en las relaciones entre humanos y robots, algo que ya he comentado en otras ocasiones, ¿hasta qué punto tiene sentido la evolución para hacer a los robots similares a los humanos si luego no es fácil aceptar que se comporten como ellos?


· Nora?, de Nahikari Diosdado. Un relato de pesadilla, de paranoia, un autobús lleno de yoes y cada uno muestra una faceta de la personalidad de Nora. Un viaje para descubrir que uno mismo es capaz de hacerse daño y a la vez de sanarse.


· Los dos filos, de Raquel Froilán. El corazón es la herencia que una madre deja a sus tres hijas. Un pedazo, una parte de sí misma para cada una con la que seguir presente, con la que hacer crecer los frutos del futuro, un recuerdo y semilla de un nuevo camino.


· Percepciones, de Teresa P. Mira de Echeverría. El mundo no es más que lo que percibimos de él, lo que vemos y entendemos por ser como somos.

...el mundo era apenas una percepción: nadie podía salirse fuera de sí mismo, ni asomarse a su propia cabeza como por una ventana para ver cómo era la realidad más allá de sí. Y que, por ende, el mundo real era una ilusión que la gente quería creer por temor a darse cuenta de que había tantas realidades como personas; y que, por ende, todos estaban solos.

· Sincronía, de L.J. Salart. La sincronización mental es posible, entrar en un mundo nuevo, individual o compartido, donde todo es exactamente como uno desea. Sin embargo, incluso ahí dentro es difícil dejar de lado el amor o el desamor. Un relato que me ha recordado a Matrix, donde el mundo físico y el digital se complementan.


· Madre de muerte, de Alicia Pérez Gil. Este relato me ha parecido duro y brillante por su intensidad a partes iguales. Un crimen atroz, una condena aleatoria e injusta, una transformación. La inocencia más dulce y la maldad más cruel son capaces de unirse, pero son tan opuestas que no pueden convivir en paz. Una historia con un tinte gore que toca más el alma que el estómago.


· Roja como la sangre, de Raquel Arbeteta García. Una historia que juega con el concepto de eliminar el corazón para deshacerse de cualquier tipo de dolor sentimental. Como si fuera tan sencillo... Y es que, aunque lo parezca, el corazón no siempre es la fuente ni el receptor del dolor, es otra cosa, otra parte de nosotros. Es otro de los relatos que más me ha gustado por su componente futurista y su parecido a Total Recall, en lugar de con la idea de implantación de falsos recuerdos, con la promesa de decir adiós al sufrimiento y hola a una vida de felicidad.


· Delirio, de Des Álvarez. Dos mundos mágicos que se necesitan mutuamente, un matrimonio de conveniencia y una conspiración. La importancia de la supervivencia de la sociedad lleva a tomar decisiones difíciles, pero que se aceptan por el bien común y por huir del delirio, una enfermedad mortal.


· Hogar es donde el corazón descansa, de Marina Tena Tena. Una historia que te abre en canal, donde la familia es lo más importante hasta las últimas consecuencias, donde el mayor cuida del pequeño pase lo que pase y caiga quien caiga. El hogar es ese lugar donde uno se siente a salvo, donde puede comportarse tal y como es y donde está el corazón, de forma literal y figurada, pues guarda aquello que nos hace ser como somos.


· Una nueva pieza, de Mª Antònia Martí Escayol. Otro relato de ciencia ficción con una trama cuidada y clásica, la del origen, la de la necesidad de saber de dónde venimos y, una vez que lo sabemos, hacia dónde nos llevará. Tuve la suerte de coincidir con la autora en la antología Alucinadas 3, cuyo relato ya me fascinó entonces, y esta vez tampoco se ha quedado corto.


· La melancolía del hechicero de pelo azul, de Celia Añó Espí. Un toque de humor en una antología en su mayoría dramática. Un corazón literalmente roto, pero con la esperanza de que puede ser reparado, que el amor no huye de quienes ya han amado y sufrido. Si no quedáis prendados del hechicero de pelo azul, quizá lo hagáis de Miguel o del perro gigante y monísimo que le toca pasear.


No puedo terminar la reseña sin mencionar a los seleccionadores de los relatos, Carla Plumed y David Pierre, y a la ilustradora de la portada, Libertad Delgado. Además, la edición que tengo incluye una sobrecubierta con el título Ventrículos obstruidos, ese corazón no tiene buena pinta. La maquetación interior es maravillosa, de Meritxell Terrón y Jose Molina, con una portada individual para cada relato, una breve biografía de los autores y un aviso de contenido sensible o trigger warnings.


He disfrutado de la variedad de este libro, todos los relatos me han gustado por algún detalle, pero destaco ¿Aman los androides con corazones de acero?, Sincronía, Roja como la sangre y Una nueva pieza por el componente de ciencia ficción que tanto me gusta, por las difusas fronteras entre los humanos y los robots, entre la realidad y lo virtual, por la búsqueda de uno mismo y por querer evitar o deshacernos de algo tan humano como los sentimientos. Madre de muerte, Delirio y La melancolía del hechicero de pelo azul tienen un toque más fantástico, terrorífico, conspiratorio y divertido respectivamente.


El corazón es ese órgano que solemos asociar con el amor y el dolor. Este libro lo toca y lo retuerce, pero también lo acaricia y lo cura. A veces uno recuerda lo leído por las sensaciones que le ha producido la lectura más que por el contenido en sí. Este es uno de esos libros.

 Posts destacados