Rent a boyfriend, de Gloria Chao

Al fin he terminado de leer Rent a boyfriend, de Gloria Chao, novela que tenía muchas ganas de comentar por aquí. Y es que mientras la leía me estaba gustando mucho y al mismo tiempo me sentía indignada por las situaciones por las que tenía que pasar la protagonista.

Y es que Chloe se ve obligada a alquilar un novio a través de la agencia El Novio Perfecto para intentar que sus padres dejen de presionarla a aceptar la proposición de matrimonio de Hongbo, un joven de familia adinerada y buena reputación, cuyo enlace le asegurará el futuro tanto a Chloe como a su familia. El pequeño inconveniente es que Chloe no tiene ningún interés en Hongbo y no está dispuesta a sacrificar su felicidad solo por contentar a sus padres.


Drew es un joven artista que trabaja como novio de alquiler. Después de dejar la universidad y separarse de su familia, que no entendía su pasión por el arte, decide dedicarse en cuerpo y alma a sus cuadros, pero mientras encuentra su lugar como artista, El Novio Perfecto le permite pagar las facturas.


En un primer momento, su relación con Chloe es estrictamente profesional: ella finge estar enamorada de Drew, por lo que su enlace con Hongbo no debería producirse; él, cuya formación como novio de alquiler está centrada en impresionar incluso a los padres asiáticos más tradicionales, tan solo debe ceñirse al plan de convencer a los padres de Chloe de que es mejor partido que Hongbo. Sin embargo no iba a ser tan fácil, puesto que para los padres de Chloe el amor queda relegado a un segundo plano, por lo que poco importa lo mucho o poco que Chloe pueda estar enamorada de este nuevo pretendiente, y la supuesta reputación de Drew, a quien acaban de conocer, no se acerca a la de la familia de Hongbo, a quienes conocen desde hace años y con quienes tienen ciertos compromisos.


Esta novela, y la relación entre sus personajes, está basada en las mentiras y en las medias verdades. Chloe, que es una chica totalmente independiente, que estudia en la universidad y ya no vive con sus padres, se convierte en una persona diferente cuando vuelve a casa. Jing-Jing es su álter ego, su nombre asiático y apodo cariñoso con el que sus padres se dirigen a ella, esa persona complaciente y sumisa que intenta rebelarse del futuro impuesto al que quiere dirigirla su familia, pero del que parece que no tiene forma de escapar. Y no es que no lo haya intentado, ella lo ha dicho muchas veces, sus padres saben que no quiere casarse con Hongbo, Hongbo también lo sabe, pero su opinión y sus sentimientos no cuentan para nada. De ahí que necesite construir una mentira junto a Drew que quizá le permita vivir la vida que realmente quiere.


Al principio, su relación con Drew también es una mentira, aunque gracias a la solicitud para El Novio Perfecto que Chloe debe completar para alquilar un novio, él la conoce mejor que nadie. Tiene que sincerarse para que el operativo que le asignen pueda cumplir con su papel de la mejor manera posible, que no es otro que mentir y fingir ser otra persona.


Pero Chloe no es la única que miente, sus padres también lo hacen. Mienten para esconder el verdadero motivo por el que Hongbo y su familia están interesados en ella; mienten sobre el estado de salud del padre de Chloe para no preocuparla; su madre, que tanto esfuerzo dedica en cuidar la imagen de su hija, lo hace también por un secreto muy bien guardado que nunca antes había confesado. Todos mienten y fingen ser alguien que no son, una persona supuestamente mejor que la que son en realidad.


Y a pesar de todo esto, entre Chloe y Drew comienza una historia de amor real, una en la que ambos se conocen de verdad y se aceptan tal y como son, quizá porque los dos han tenido que mentir o sufrir las consecuencias de decir la verdad con tal de sentirse bien consigo mismos. Una relación que solo es real para ellos dos y que, si quieren mantener, tendrán que sacar a la luz junto con todas las mentiras creadas para intentar no hacer más daño a sus seres queridos. Pero una mentira no deja de serlo y mucho menos cuando se han dicho tantas que deshacerlas es más difícil que deshilar las luces de navidad de un año para otro.


Rent a boyfriend es una novela que me ha resultado muy ágil, que está narrada en primera persona por Chloe y Drew y que incluye vocabulario chino cada dos por tres, ya que la familia de Chloe está integrada en una comunidad asiáticoestadounidense que tiene sus costumbres y su cultura china muy presente. Al final del libro tenéis un glosario con todas las palabras traducidas e incluso con parte del contexto social en el que se suelen utilizar, un detalle importante en el libro ya que lo he consultado a menudo. Además, como suele ser habitual en los libros de Munyx Editorial, los inicios de capítulos son preciosos, muy relacionados con la trama, además de las páginas a color de los diferentes momentos en los que trascurre esta historia, como por ejemplo Acción de gracias, Navidad y Año nuevo o Año nuevo chino.


Como decía al principio, esta es una historia que me ha gustado, que me ha hecho ver una realidad y una cultura muy diferente a la mía, pero que al mismo tiempo me ha hecho sentir rabia ante ciertos comportamientos y actitudes familiares y sociales en las que la imagen, la reputación y el grupo social en el que uno se encuentra son más importantes que uno mismo, que las metas, sentimientos y deseos propios. De todas formas, verlo y reconocerlo creo que puede ayudarnos a todos a mejorar y a intentar ver lo bueno de nosotros mismos y de los demás, y no al revés.


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SPOILER ALERT


A partir de aquí comentaré algunos detalles del libro más en profundidad.


La familia

Gran parte de la historia se centra en la familia, en la relación que Chloe tiene con sus padres, o que más bien no tiene al vivir fuera por estudiar lejos de casa y por las diferencias entre ellos. En parte me siento identificada con su postura de no querer decepcionarlos, de verse muchas veces entre la espada y la pared al no saber si anteponer sus deseos a los de sus padres. Pero es que ellos, especialmente su madre, están constantemente mostrándole sus «defectos», sus carencias, lo que según su criterio debe mejorar de su apariencia, de su actitud. Esto no hace fácil la relación, que las únicas palabras que reciba de una de las personas más importantes de su vida sean siempre negativas. Que su madre le elija la ropa interior y al mismo tiempo le recuerde que no debe tener relaciones con chicos para no perder su pureza, esa imagen inocente y aniñada con la que la muestran en sociedad, especialmente ante la familia de Hongbo, como si se tratara de un maniquí sin sentimientos.


La cultura

Otra de las cosas que más me ha llamado la atención es la parte cultural de la historia. Según he leído por ahí es bastante habitual que jóvenes chinos acudan a parejas de alquiler para tratar de aliviar la presión familiar a la que se ven sometidos a cierta edad. La típica frase a la que nos hemos podido enfrentar en comidas familiares de «¿tienes novio ya?» o «¿cuándo te vas a casar?» a la que, al menos yo, respondía con un comentario gracioso y lo dejaba pasar, porque realmente poco me importaba lo que otra persona pudiera pensar de mí en ese sentido, en la cultura china que se representa en la historia supone todo un drama. ¿Os podéis imaginar cómo se debe sentir una persona que tiene que recurrir a un novio falso? ¿Que debe construir una relación de mentira porque afrontar la verdad sería mucho más difícil? En esta historia, Drew hace de novio falso para chicas como Chloe, que quieren que sus padres las dejen en paz por un tiempo o que no las obliguen a casarse con alguien a quien no quieren, pero también trabaja con chicas homosexuales que no se atreven a hablar con sus padres sobre su orientación sexual. Esto me parece lo más triste de todo porque, hilando un poco con el párrafo anterior, para mí la familia son las personas con las que uno mejor se debe sentir, donde no existen las apariencias porque todos se conocen tal y como son y se aceptan, donde uno está, nunca mejor dicho, como en casa. Si uno no puede sentirse en su hogar estando con su familia es que quizá hay un conflicto superior que hay que solucionar.


La comunicación

Brilla por su ausencia. Y no es porque no hablen, es porque no se escuchan. ¿No debería bastar con que Chloe le dijera a sus padres que no quiere casarse con Hongbo? ¿No debería bastar con que Chloe es feliz estudiando Economía y tendrá el futuro que ella ha decidido? ¿No debería importarnos un comino la opinión de la comunidad en la que se mueve la familia de Chloe porque el mundo es más grande y no se reduce a ellos? ¿No debería el padre de Chloe sentirse libre de hablarle a su hija sobre su cáncer, de explicarle como se siente y aceptar el apoyo y el cariño de sus seres queridos más cercanos? ¿Por qué la única solución que ve Chloe para deshacerse de Hongbo definitivamente es buscarse un novio falso y, como ni siquiera esto funciona, tener que destruir públicamente su reputación anunciando un falso embarazo? ¿Por qué solo se acepta esa renuncia cuando ella pierde su supuesta pureza? ¿Por qué hay tanto miedo, tanta vergüenza, tanta represión y angustia? ¿Por qué no se puede hablar tranquila y libremente intentando comprender al otro o, al menos, sin imponer ninguna condición?


En cualquier caso, toda esta situación lleva a que Chloe y Drew se conozcan, primero entre mentiras, después siendo ellos mismos, y se enamoren. Lleva a que los padres de Chloe abran un poco más su mente, aunque solo sea para intentar entender a su hija. Lleva hacia un cambio que será lento y complicado, pero que parece que será posible.

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