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Finlay Donovan, una escritora de muerte, de Elle Cosimano

Esta semana os hablo del libro Finlay Donovan, una escritora de muerte, de la autora estadounidense Elle Cosimano, y publicado en castellano por Contraluz. Es un cozy crime, una novela de misterio agradable, entretenida y divertida. Se centra en la protagonista más que en las víctimas, en la relación con su familia y en la complicada etapa vital en la que encuentra, cosa que la lleva a verse repentina y sorprendentemente involucrada con la mafia rusa. Es disparatada y en ciertos aspectos realista, y aunque hay crimen, no es sangrienta ni violenta, es el tipo de novela que necesitaba leer y no me equivoqué al elegirla.

Finlay Donovan es una escritora que no está pasando por su mejor momento. Se acaba de divorciar de su marido que la engañaba con otra, es madre de dos niños pequeños que requieren toda su atención, su agente literaria no hace más que recordarle el plazo de entrega de su próxima novela con la que está bloqueada y además las facturas se acumulan en la mesita de la entrada de su casa.


Cuando Finlay se reúne con su agente en una cafetería para hablar de cómo lleva su próxima novela de suspense, una misteriosa mujer la confunde con una asesina a sueldo y le encarga deshacerse de su marido. Ella, tentada por una jugosa recompensa con la que podría pagar sus deudas, acaba metida de lleno en una trama mucho más compleja de lo que podía imaginar.


Esta novela me ha gustado y la he disfrutado mucho. En primer lugar, Finlay es escritora, y lógicamente esta parte me interesaba bastante. Tal y como dice ella al principio, es una escritora cuyas novelas "no lee nadie", o al menos, no llegan al gran público. Sin desprestigiar ni infravalorar a los autores pequeños, entre los que yo misma me encuentro, y cuyas novelas, lejos de ser bestsellers, son leídas por un reducido número de lectores, no por ello menos valiosos, es inevitable fantasear con que una de nuestras novelas pudiera convertirse en una de las más vendidas, y además, que tuviera buenas críticas. Finlay no deja de intentarlo, y tiene una agente literaria que le ha conseguido un contrato con una editorial que hasta le ha pagado un adelanto por su novela. Esto tiene la parte positiva de que el libro ya está vendido, se publicará y se distribuirá; y la parte menos positiva es la presión por los plazos de entrega y el cumplir con las expectativas del editor. Particularmente nunca me he visto en esta situación, al menos de momento, pero aunque sea duro y conlleve una gran responsabilidad, parece que en la situación de Finlay, la escritura se convierte en "un trabajo de verdad". Esta es otra de las cosas con las que tiene que lidiar, ya que por ejemplo su exmarido nunca pensó que ser novelista fuera un trabajo reconocido con el que poder sacar adelante a su familia. Independientemente de la situación del sector editorial, yo nunca he creído posible poder dedicarme exclusivamente a la literatura. También es cierto que no he dedicado el mismo esfuerzo ni recursos en vivir de escribir, como sí que lo he hecho en vivir de "un trabajo de verdad". En este sentido, me parece que Finlay es muy valiente y con una actitud admirable porque a pesar de todo su objetivo sigue siendo escribir novelas, aunque tenga que plantearse cometer un crimen para conseguirlo.


No es que el crimen la vaya a ayudar, en un principio, a escribir su novela, sino que aceptar el dinero de esa misteriosa mujer la ayudará a pagar las facturas, con las que podrá seguir viviendo en su casa, mantener los suministros, no perder la custodia de sus hijos y poder terminar la novela que se ha comprometido a escribir. A mí me gustan las historias de misterio y los thriller, por lo tanto esta es la segunda razón por la que he disfrutado tanto de este libro. Finlay, con la mejor de las intenciones, y por pura curiosidad, empieza a investigar al hombre al que le han encargado asesinar, lo que la lleva a descubrir las razones de que su mujer lo quiera muerto. Lo que parecía un caso de extorsión y engaños, se convierte en una trama de corrupción a nivel internacional que se va enredando cada vez más, cosa que hace a esta novela tan adictiva. Sin planearlo, Finlay acabará compinchada con su niñera Vero, una joven espabilada e ingeniosa que será su cómplice y socia, y esa relación de amistad es de lo más tierna y divertida. La mayoría de los personajes tienen algún tipo de relación con lo sucedido (Steven, el exmarido; Theresa, su prometida; Julian, el camarero abogado; Nick, el policía, los mafiosos y otros tantos personajes), lo que te hace sospechar de muchos de ellos, y por lo que no puedes dejar de leer hasta el final. Final sorprendente que te deja con la boca abierta y que, si no lo sabías de antemano, te confirma que Finlay Donovan es una saga de libros de misterio. Como buena novelista de este género, ambas, tanto Finlay, como la verdadera autora, Elle Cosimano, consiguen atraparte con ese toque de metaliteratura que me encanta.


Es un libro que habla de escribir un libro, y es un thriller con un crimen que, más que cometer, se debe resolver. Es una historia sobre las peripecias de Finlay para conseguir salir adelante y afianzar su carrera de escritora, y además refleja las situaciones reales a las que se enfrenta cualquier escritor más allá de la ficción: el bloqueo, los plazos de entrega, el síndrome del impostor, la falta de inspiración, la gestión del éxito. Es una novela ligera, amena, con una protagonista algo torpe y con facilidad para meterse en líos, pero afortunada y con unos personajes secundarios entrañables. Es una novela con romance, humor, disparates y situaciones brutalmente realistas, que si no te enamora, posiblemente sí que te haga pasar un buen rato.




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