UNO, de Nieves Delgado

Resultaba evidente empezar el 2021, la primera reseña del año, con la novelette UNO, de Nieves Delgado. Lo cierto es que la tenía en casa desde hacía bastante tiempo, en la famosa pila de pendientes, pero no fue hasta finales del año pasado que me lo leí. ¿La razón? Acababa de terminar de leer Éxodo (o cómo salvar a la reina), de David Luna (reseña que también podéis leer en este blog), y cuando escribo los comentarios de los libros suelo buscar otras reseñas para comprobar si otros lectores y yo hemos llegado a las mismas conclusiones, si hay algo que he pasado por alto o que he entendido de forma diferente. Encontré esta reseña en el blog Sagacomic, en la que hacían una comparación entre Éxodo y UNO, y pensé "ostras, si yo tengo esta novela y todavía no la he leído". ¿Sería una señal? El caso es que pensé que era buen momento para hacerlo.

Los temas que destaco de UNO son la identidad, la memoria, la transformación y la evolución hacia lo digital. Sasha, la protagonista, trabaja haciendo pruebas en una nueva realidad virtual a la que la humanidad, o gran parte de ella, será introducida como parte del avance social. Quien no acceda a UNO se quedará atrás, solo y marginado. Nadie sabe con certeza que pasará una vez que se dé ese paso, pero tampoco parecen querer quedarse y esperar a ver lo que pasa si no lo hacen. Entremedias de la historia de Sasha se presentan a otros personajes, sujetos seleccionados para ser los primeros en acceder a UNO.


Me resulta curioso que se plantee el avance de la sociedad hacia lo digital, un éxodo, un viaje a un mundo virtual en el que dar el paso adelante mediante la mente, y no hacia otros mundos físicos, otros planetas, como se puede plantear en otras historias de ciencia ficción. Al principio de la novela, Sasha lleva implantado un dispositivo, una especie de ordenador que forma parte de ella. Hay quien piensa ya hoy en día que ese es nuestro futuro, dejar los ordenadores y los móviles inteligentes a un lado e implantarnos directamente un chip en el cerebro que sea capaz de mantenernos conectados a todo lo que queramos o necesitemos. ¿El coste? La pérdida de nuestra intimidad. En cierto modo esto ya existe, si por ejemplo buscamos un reloj en Internet para hacer un regalo, las famosas cookies hacen que días después, si entramos a ver leer el periódico, los anuncios que nos muestra la página casualmente sean también de relojes. Parece que nos conozca, que sepa lo que queremos, que nos hace la vida más fácil. ¿Os imagináis eso dentro de nuestra cabeza de forma permanente? O, tal y como se planeta aquí, ¿os imagináis estar conectados con otras personas de esta manera?


Pero el proyecto UNO no es algo particular, es colectivo. La sociedad va en esa dirección. Van a conectarse a MADRE, el sistema operativo que lo controla todo y que los engloba a todos. Hay dudas, hay cierto miedo a lo desconocido, pero parece que ese miedo es menor en comparación con lo ya conocido, al mundo real que parece estar en descomposición. UNO es una historia que plantea un posible futuro al que en cierto modo ya hemos llegado (conectados a Internet casi para todo, en este año pandémico mucho más todavía y en el que las redes sociales muchas veces son la única forma de poder estar en contacto con familiares, amigos y que nos acerca a personas que no están en ninguno de esos dos grupos, pero que sentimos más cerca solo por poder ver lo que hacen, lo que comentan, lo que comen o leen, al fin y al cabo, su vida).


La novela además trata el Alzheimer, la enfermedad del olvido. ¿Creéis que es una coincidencia? ¿Que la sociedad trate de avanzar hacia algo colectivo, en el que el individuo, conectado al conjunto, pierde relevancia? Un olvido selectivo dejando atrás lo conocido, como lo son los familiares, amigos, y recuerdos más importantes del enfermo de Alzheimer, pero en este caso de forma voluntaria y casi inconsciente, porque nadie sabe si después de UNO, cada uno seguirá siendo quien era. ¿Creéis que no se puede avanzar sin dejar algo atrás? En este caso se hace especial hincapié en ello, en que nada será como antes, y muchas veces es así, hay que desprenderse de algo para avanzar y mejorar, y ahí siempre queda algo de nosotros mismos.


Y hasta aquí la reflexión de hoy. La novela me ha gustado, aunque me quedo con la duda de saber qué pasará en UNO. En cualquier caso, no importa demasiado, esa es una de las cualidades de la historia, que no nos quiere contar el después, sino el antes. No el futuro que vendrá, sino el presente y el pasado que dejarán de ser.


UNO fue galardonada con el Premio Guillermo de Baskerville en 2018 y el Premio Ignotus 2019 en la categoría de mejor novela corta. Quizá penséis que nunca hablo de novelas más actuales o publicadas recientemente, y es que suelo leer a destiempo, cuando cada novela me lo pide. Y los buenos libros no pasan de moda.

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