Pakminyó #1, de Felicidad Martínez

Esta semana voy a hablaros un poquito sobre la novela Pakminyó, de Felicidad Martínez. Y digo un poquito porque es una novela de casi 700 páginas que además es tan solo la primera parte de una trilogía. No había leído nada de la autora hasta ahora, ni tampoco me había informado sobre este libro, lo compré porque me llamó la atención la portada, con colores vivos, y porque hacía tiempo que no me animaba con un libro tan largo (tengo que reconocer que me ha costado por la falta de costumbre).

Pakminyó trascurre en una sociedad dividida en colmenas, enjambres y comunas con diferentes clases sociales determinadas por la magia. Pan es una chica alegre, cariñosa e impulsiva que vive en Chobol, la comuna en la que nació. En la festividad del Día de la cosecha, Pan es aceptada en el enjambre de les Ih, una de las muchas familias del país, y empezará su entrenamiento mágico. Paralelamente se rumorea el regreso de Sun Be, el avatar de las mil caras, que pretende provocar un profundo cambio que podría resultar esperanzador o devastador, según desde el nivel social desde el que se mire.


Esta novela, por su longitud y densidad en algunos puntos, tiene muchos matices, pero yo hablaré sobre el lenguaje, sobre la trama y los personajes de forma genérica, y sobre la magia.


El lenguaje, tanto en nuestra sociedad como en esta novela de fantasía, es un elemento dinámico y en constante evolución. Aquí se demuestra en el uso del género neutro que define a gran parte de los personajes de la historia. En ocasiones me ha resultado un poco confuso, por la falta de costumbre y el considerarlo a veces automáticamente como leísmo. Pero conforme se avanza en la historia cada vez resulta más fácil integrarlo, sobre todo al ir conociendo a los personajes. El lenguaje se amolda a ellos y su mundo. Recomiendo echar un vistazo al apéndice del libro en el que se explica este lenguaje particular, como por ejemplo el que conforma el tratamiento entre personajes, para entenderlo mejor especialmente al comienzo de la historia, porque yo lo descubrí tarde. Al nombre de una misma persona se le pueden añadir sufijos o prefijos que indiquen su cargo o el grado de relación entre quien habla y a quien se dirige, pudiendo usar un apelativo más cercano o cariñoso. La autora ha profundizado mucho en esto, dando un toque mucho más peculiar a esta sociedad y la relación entre sus miembros.


Ko seguía siendo neutre porque consideraba que con veintiún años aún era demasiado joven para elegir, pero desde hacía dos empezaba a sospechar que acabaría siendo fluide; es decir, dispondría de los dos tipos de genitales, masculino y femenino, y, aunque su aspecto seguiría siendo neutro, podría hacerlo fluir hacia uno u otro según le apeteciera.

El uso del género neutro y la normalidad con la que se narra hace que esta novela se convierta en otro ejemplo de que desde la literatura se pueden mostrar realidades que quizá para algunos sean desconocidas y las muestren con naturalidad. Desde la fantasía se puede dar visibilidad al concepto, quizá más que al hecho, ya que la naturaleza de estos seres no es exactamente como la de los humanos (y no es posible ser fluido literalmente, como en la cita del libro que he compartido más arriba), pero en cualquier caso se está mostrando como normal algo que sí que sucede en nuestra realidad, como puede ser la disforia de género o el sentirse no binario.


Enlazando con los personajes y la trama, la autora ha hecho un gran trabajo de worldbuilding (para quien no conozca este término se trata del proceso de creación de un mundo imaginario). Hay muchos personajes, de algunos se conoce su pasado, motivaciones e intenciones y eso hace que la historia sea más rica y que ayude al lector a comprender mejor la trama; hay muchas localizaciones y escenarios como las ciudades y los edificios; hay otros seres, los transformadores, con sus características y habilidades mágicas... Es un mundo muy completo y colorido, una historia de estilo hopepunk con positividad, con algunos dramas y conflictos, pero que potencia el trabajo en equipo, la superación, la amistad, el aprendizaje y la empatía.


Siempre he considerado la magia como algo extraordinario, algo que hace especiales y fuertes a los personajes de las historias que la poseen. Algo que forma parte de ellos, pero que también los conecta con un mundo más grande al igual que al resto de seres que habitan en él. Por primera vez, esta lectura me ha hecho ver que la magia puede ser un lastre, una cadena que mantiene preso a quien la obtiene porque le impide ver más allá de ella, porque eso le limita y no le deja creer y hacer algo más. La magia también divide a los que pueden manipularla y a los que no, los separa irremediablemente como también hemos visto en otras historias de fantasía. Pero aquí no se trata de quitar, sino de dar algo diferente, un conocimiento que permita avanzar a quienes no poseen habilidades mágicas, en lugar de apartarlos y marginarlos por ello. Al final del libro esto se explica mucho más, yo solo os doy unas pinceladas, cosa que ha hecho que me gustara mucho el mensaje, que comprendiera muchas preguntas que me había estado haciendo durante la lectura y que deje la puerta abierta a las siguientes partes de esta trilogía.


La magia debería ser un complemento, no una cadena que nos ancla al pasado y no nos deja progresar.

Como conclusión diré que no suelo planificar mis lecturas, como podéis ver en el blog hablo de libros recientes como de otros que ya llevan tiempo publicados, y de temáticas y géneros diversos. Quizá por esto me fascina la casualidad en ciertas situaciones. Este libro incluye el género neutro y hace no mucho leí Género queer, de Maia Kobabe, donde también comenté este asunto. La sociedad en Pakminyó se organiza de forma similar a la de las abejas, y también reseñé hace unas semanas Éxodo (o cómo salvar a la reina) de David Luna, cuya descripción de la sociedad también va en esta línea. Hace unos días terminé de ver en Netflix la primera temporada de Winx Saga, serie de fantasía y hadas, que aunque no tiene relación con este libro, sí que tienen en común la magia y los poderes de algunos personajes. No sé qué leeré ni reseñaré a continuación, y tampoco sé si me habría dado cuenta de estas cosas de no haber dedicado un rato después de cada lectura a estos comentarios y reflexiones. Si habéis llegado hasta aquí, espero que os gusten las reseñas y que, como a mí, os lleven al siguiente libro.

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