Mi método de escritura: la brújula

Esta semana quería dedicar el post a otra de las sugerencias que me hicisteis en mi cuenta de Instagram cuando pedí temas de los que poder hablar en el blog y pudieran interesaros: mi método de escritura. La verdad es que este tema va a ser breve, porque realmente no tengo ningún método (vaya, Irene, qué decepción). La realidad es que soy eso que llaman «escritor brújula», siempre lo he sido y posiblemente siempre lo seré. Aun así voy a dividir el artículo en tres partes para que quede todo más claro y conozcáis un poco más mi forma de trabajar: la trama, la documentación y la corrección.


La trama

Puede que envidie un poco a esos escritores que son capaces de programar sus novelas casi por completo desde el principio, que hacen un guión, que saben lo que va a pasar en cada capítulo, el recorrido que tendrán sus personajes y el final de la historia. Imagino que conforme escriban irán cambiando algunas cosas, pero al menos tienen bastante claro el camino que van a coger. A estos se les llama «escritor mapa». Sin embargo, a mí me resulta prácticamente imposible hacer esto, yo soy de las que se inspiran mientras escriben. Lógicamente cuando empiezo a escribir ya tengo una idea de lo que quiero, los temas que quiero tratar, pero muy pocas veces sé la manera en que eso va a pasar o el final. No puedo negar que este tipo de escritura también me gusta, porque me permite sorprenderme a mí misma y de la otra forma, teniendo que planificar tanto un libro antes de empezarlo, puede que hiciera que me aburriera demasiado pronto.


Mi primera novela, Último tren a la Tierra, la escribí a partir de una idea, la de un tren, un vehículo gigante que fuera capaz de viajar entre Marte y la Tierra. Además, por aquel entonces yo empezaba a buscar un trabajo que pudiera compatibilizar con los estudios (cosa que no llegó a pasar), por lo que Emily, la protagonista, se parecía a mí tan solo en eso, en que ella también busca trabajo y es por ello por lo que viaja en el tren para cubrir un puesto de investigación en la Tierra. La noche perpetua surgió a partir de una frase de mi primer libro, de una descripción del universo en la que aparecían esas tres palabras y que me gustaron tanto que desarrollé la historia alrededor del título. Por lo general me suele costar elegir el título de mis historias, pero en este caso fue al contrario. Con Piel metálica quise dar más protagonismo a un personaje secundario de La noche perpetua, quienes habéis leído ambos libros ya sabéis a quién me refiero. Así que, aunque estos tres libros no son una trilogía, sí que están relacionados porque quise construir las historias dentro del mismo universo y en ese sentido una llevó a la siguiente. Por si tenéis curiosidad, las tres historias se pueden leer de forma independiente, pero si se leen todas se descubren algunos detalles que unen los tres libros. Cuando empecé a escribir no tenía ni idea de que esto acabaría siendo así.


Emily siguió mirando por la ventana, tratando de distraerse para evitar sentir la sensación de presión en su estómago. Descubrió que el tren acababa de sobrepasar la atmósfera marciana, que brillaba como nunca la había visto, en tonos azul verdosos. Se dirigían al universo. Minutos más tarde, el planeta rojo había desaparecido del ángulo de visión que le proporcionaba su ventanilla y solo se podían contemplar las estrellas. La noche perpetua.

El resto de relatos que tengo publicados surgieron para participar en diferentes concursos. Realidad 10.4.2 lo escribí para Alucinadas III, en el que buscaban relatos de ciencia ficción y fue seleccionado para la antología. Verde, el mal tiene muchas formas fue para una convocatoria de relatos de terror y lo publiqué por mi cuenta porque no fue seleccionado, al igual que La tierra prometida, concurso en el que el tema principal era el hambre, y Nosotros llegamos primero, donde buscaban relatos de ciencia ficción de temática libre con la condición de que apareciera un aparato de climatización. La paradoja de Lightmoon, relato seleccionado para el Visiones 2019, tenía como eje temático el homenaje a Isaac Asimov y a la celebración de la Hispacón. Por lo tanto, en todas estas ocasiones construí los relatos alrededor de las bases de cada concurso y todos, en cierto modo, resultaron un reto y un ejercicio de escritura.


De mi próxima novela, Trans XYQ, lo único que creo que planifiqué fueron los capítulos, quería que tuviera cinco, uno por cada etapa de la vida del personaje principal. Sabía la historia que quería contar, pero al entrar en juego una especie extraterrestre fui creando su base conforme escribía: su anatomía, su forma de reproducción, parte de su historia, el mundo del que vienen... Es una novela corta, pero intensa, creo que tiene muchos matices y mucha profundidad.



La documentación

Cuando escribo no suelo documentarme, ya que gran parte de la trama forma parte de mi imaginación, de entornos y mundos inventados o de procesos o tecnologías futuristas que no existen en la realidad y por eso me importa poco que puedan tener una base científica o más realista. Sé, y creo que mis lectores también lo saben, que escribo ciencia ficción, por lo que no pretendo hacer hipótesis, suposiciones o posibles avances de ningún tipo. Sí que es cierto que me he documentado para cosas muy concretas, normalmente detalles o algunas descripciones de cosas que sí que quería retratar fielmente. He recibido comentarios del tipo «vaya, es posible que lo que has escrito pueda hacerse realidad en el futuro», pero también del tipo «tu historia no es realista porque en el año catapún no es posible que los vehículos todavía sean manejados por las personas». En ambos casos (yo considero el primer comentario más positivo que el segundo), no me he documentado, no puedo saber si la historia, la ciencia o la tecnología irán en una u otra dirección y mis lectores tampoco pueden saberlo. Estos comentarios dependen del futuro que a su vez imagina cada lector. Unos piensan que puede que algo de lo que he escrito pueda hacerse realidad, mientras que otros consideran que manejar un vehículo de forma manual será ya algo primitivo. No escribo con intención de ser una visionaria, más bien me gusta plantear cosas que se me ocurren, que puedan pasar o no, pero sobre todo que nos hagan pensar y lleven nuestra mente a un punto un poco más lejano del que quizá se encuentra en este momento.


Hay novelas y películas que muestran este siglo XXI o esta década de una forma muy diferente a lo que realmente es. ¿Estaban equivocados? Yo creo que no, es ficción, no predicción, en nuestra imaginación todo vale porque si algo es capaz de ser imaginado, quizá también pueda ser creado. Quizá no todavía, quizá no con la tecnología actual, pero quizá sí en algún momento. O puede que nunca, pero en cierto modo ya hemos avanzado al haber sido capaces de imaginarlo.


Como ya adelanté por redes sociales, he empezado a escribir una historia para la que sí que he necesitado documentación porque parte de la trama está ambientada en los años 20 del siglo pasado. En este caso quiero que el contexto sea real y para ello sí que es necesario documentarse. También podría escribir sobre unos años 20 de un universo paralelo e inventármelo todo, y no pasaría nada si queda claro que es ficción.


La corrección

Más que parte del método, la corrección forma parte del proceso de escritura y publicación, pero quería hablar de esto porque me parece importante y yo misma he sido correctora de obras de otros autores. Todas mis historias las releo yo misma decenas de veces, pero cuando se llega a ese punto es necesario que lo haga otra persona que no esté tan contaminada del texto y sea capaz de detectar fallos, erratas, errores de expresión, de gramática, de la trama o de algunos conceptos. Siempre he contado con lectores cero que no solo me han dado la opinión de la historia, sino que siempre me han sacado algo para corregir. En el caso de Trans XYQ, primera novela que publico con una editorial, tanto el editor, yo misma (antes de enviar la novela y una vez maquetada), como un corrector hemos revisado la historia, por lo que si aún así encontráis algún fallo cuando se publique os pido disculpas por adelantado y será porque somos humanos y porque raramente hay un texto sin una errata (algunas se camuflan muy bien).


Para no tener ningún método de escritura específico creo que me ha quedado un artículo bastante completo. Espero que os haya parecido interesante, que hayáis conocido un poquito más en profundidad el origen de mis historias y el proceso que, independientemente de cada una, debería seguir una novela o relato: de lo que el autor quiere hablar, lo que necesita saber o inventar para hablar de ello y la revisión para asegurarse de que el mensaje es el que busca y es correcto.

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