Las semillas del rencor, de Esther Magar

Esta semana terminé de leer Las semillas del rencor, novela autopublicada por su autora Esther Magar, una historia de realismo mágico que narra la vida de una familia a lo largo de cinco generaciones. Cinco mujeres que empiezan y acaban su historia en Pesinistra, el pueblo en el que trascurre gran parte de la trama. Había leído muy buenas críticas de este libro, así que en el Festival Celsius 2021 no pude evitar llevármelo a casa dedicado por la autora. Os cuento de qué va y mis impresiones.

Escondido entre montañas, Pesinistra es un pueblo hostil incapaz de sacudirse los prejuicios. De Elisa, la primera protagonista de la historia, dicen que lleva el demonio dentro por el color de su pelo. Ella no está dispuesta a tolerar el desprecio que desprenden sus vecinos y decide marcharse a la gran ciudad. Pero allí no encuentra un futuro mejor y regresa al pueblo, donde solo le queda la mala vida que le vaticinaron. Armada con el odio que han sembrado en ella, hará un juramento que sellará el destino de sus descendientes y de Pesinistra.


Las semillas del rencor me ha parecido una novela magníficamente narrada y ambientada. A lo largo de más de cien años conocemos a Elisa y a sus descendientes, pero también conocemos la vida del pueblo, los prejuicios, los cuchicheos, los juicios morales, en esta historia familiar, cotidiana, del día a día, de la que brota sutilmente al principio, y más claramente hacia el final, ese realismo mágico, ese hechizo alrededor del pueblo, y ese don, virtud o desgracia según se mire, en algunos de los personajes.


Lo que más me ha llamado la atención de esta novela es que la trama no tiene un objetivo como tal, no busca alcanzar una meta definida o resolver un misterio, sino que narra el pasar de los días y años en Pesinistra y las ciudades colindantes, los sueños y los miedos de los personajes, sus rencores más profundos y sus deseos más intensos, especialmente los de los personajes femeninos. Es un drama que te acostumbra a las desgracias y te sorprende con las alegrías, que se viven junto a ellas. Las mujeres tienen un forjado carácter, que las distingue y las caracteriza, que enriquece la novela. Todas ellas son un torrente de emociones, son especiales de una u otra forma, aunque sus vínculos de sangre no las mantengan especialmente unidas. Todas buscan su camino, su lugar en el mundo, intentan salir adelante tomado sus propias decisiones que no siempre son las acertadas y conllevan duras consecuencias.


Esta es una obra coral en la que evolucionan los personajes y evoluciona el entorno, el tiempo pasa y llegan avances a Pesinistra, como los primeros coches, la electricidad, la fabricación industrial... Pero el resentimiento, las falsas apariencias, el rencor permanece en muchos de los habitantes hasta el final, hasta el apoteósico e inesperado final de la novela.


La autora te hace partícipe de la vida del pueblo, te pasea por sus calles, te adentra en sus casas, en sus mentes. Inevitablemente te vuelves juez y verdugo, odias y amas, sufres y sientes. Te hace comprender que el rencor solo produce dolor, que no lleva a ningún sitio, que la venganza no trae descanso del alma. Las semillas del rencor es una novela tan intensa como el rojo del cabello de sus protagonistas, como la sangre que las une a través del tiempo, como el fuego que destruye y a la vez purifica y deja el camino llano para un nuevo comienzo.

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