Inmemorian, de Ismael Santiago Rubio

Esta semana os voy a hablar de Inmemorian, novela del autor alicantino Ismael Santiago Rubio y ganadora del Premio Literario Amazon 2019. Llevaba tiempo queriendo leer algo de Ismael y finalmente me decidí por este libro hace unas semanas. Conocí al autor hace ya varios años porque los dos somos de Alicante, escribimos ciencia ficción y empezamos en el mundo literario autopublicando de la mano de la Editorial Círculo Rojo. Me alegré mucho cuando resultó ganador de este premio, ya que estas cosas demuestran que no importa cómo uno empiece a publicar (por aquella falsa idea de la mala calidad de los autopublicados), porque además se trata de una novela de ciencia ficción, género que me encanta como ya sabéis, y porque es una persona que conozco y que ha trabajado por conseguir algo así.

Inmemorian es un thriller de ciencia ficción que me ha recordado a películas como Transcendence, Blade Runner 2049, Her o series como Altered Carbon. Combina misterio, IA y domótica avanzada, transferencia de la consciencia humana a dispositivos externos más allá de la propia mente, avances tecnológicos y futuristas, junto con el nivel de vida medio-bajo de algunos personajes y contrastes sociales que en ciertos momentos definiría como cyberpunk.


Ambientada en el año 2093 pero dando saltos en el tiempo al principio para contarnos diferentes momentos de la vida de Marc, el protagonista, la historia gira en torno a Inmemorian, una importante empresa dedicada al grabado, almacenamiento y contacto con la consciencia de las personas ya fallecidas. La vida de Marc cambia por completo cuando decide cargar la consciencia de su tía Margaret en la domótica de su apartamento y esta le confiesa que no falleció de muerte natural, sino que fue asesinada.


Hasta ese momento, la vida de Marc había sido dura en su infancia tras la muerte de su madre, los problemas de alcoholismo de su padre y su carácter introvertido y solitario. Su tía Margaret era la luz de su vida, siendo la única persona que lo apreciaba y cuidaba, por lo que Marc no duda un instante en irse a vivir con ella en cuanto tiene la oportunidad. Y vive feliz hasta su inesperada muerte, cuando su luz vuelve a apagarse. Sin embargo, gracias al abaratamiento de los servicios de Inmemorian, y después de ahorrar durante varios meses, Marc decide cargar la consciencia de su tía en su apartamento. Cuando esta recuerda que no murió de forma natural, Marc comienza una investigación extraoficial con el extravagante detective Ron Blake.


Gran parte de la novela desarrolla la investigación que ambos llevan a cabo para dar con el asesino de Margaret. Ya sabéis que también me gustan este tipo de historias de misterio y en este caso además se combina muy bien con el ambiente futurista, ya no solo de las calles de la ciudad de Boston, los edificios y los servicios de transporte, sino también por la domótica avanzada, capaz de encargarse de todas las tareas del hogar e incluso de ambientarlo al gusto o el ánimo del propietario, la relación con robots con cierta inteligencia y, la parte fundamental, la posibilidad de almacenar en un dispositivo la consciencia de quienes han muerto. Todo esto me lleva a reflexionar un poco más, aunque solo entraré en detalle más abajo, en el apartado de Spoiler.


¿Creéis que este punto podría ser una de las claves de la inmortalidad? No el hecho de no morir, sino el de seguir presente y seguir existiendo a pesar de la muerte. Poder seguir en contacto con nuestros seres queridos, ¿nos ayudaría a pasar mejor el duelo o lo eliminaría por completo? ¿Dejaría de importarnos tanto la vida y la muerte sabiendo que una persona nunca se va del todo? ¿Seguiríamos siendo humanos como hasta ahora si no pudiéramos morir del todo o pasaríamos a ser otra cosa más avanzada? Estas son preguntas que uno podría plantearse después de leer Inmemorian, aunque puede que no tengamos una respuesta clara. Es una cuestión dura y a la vez poderosa, capaz de cuestionarnos hacia dónde vamos.


Me parece que la novela toca temas muy interesantes, algunos ya incipientes en nuestra sociedad. Me ha resultado ligera y animada, porque los casos abiertos y las investigaciones hacen que los personajes deban dar pasos más grandes cada vez, haciendo preguntas y buscando respuestas, y el lector los acompaña durante toda la trama, haciendo sus propias hipótesis y participando en la investigación. Te lleva a la reflexión durante la lectura y quizá también después de ella, es una historia que deja huella.


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SPOILER ALERT


Esta novela tiene tantos matices que no podía comentarlos todos sin destripar parte de la trama, por lo que si no la habéis leído y os apetece hacerlo, mejor dejad de leer aquí. Dividiré mi reflexión en tres partes: la investigación, la muerte y la inteligencia artificial.


La investigación: Ron Blake, el detective, es una persona extravagante, atrevida y mentirosa, cualidades que le han llevado a resolver muchos casos. Aunque no sienta especial apego por las víctimas o sus familiares, hace todo lo posible por ayudarles, lo que deriva en resolver las investigaciones y ganarse respeto y fama dentro de su profesión. ¿Vale todo con tal de resolver un caso? ¿Robar, mentir, saltarse la ley? Aquí puede haber opiniones encontradas, pero en el caso de la novela sí que vale, pues consigue dar con el asesino de Margaret, hace justicia, cosa que a su vez permite a Marc vivir en paz, y además consigue demostrar que los testimonios de las consciencias de Inmemorian pueden ser clave para este tipo de situaciones.


Durante toda la investigación no podía dejar de preguntarme quién sería el asesino, como es lógico. Aparecen varios sospechosos, y aunque todos podrían tener motivos, ¿por qué querrían matar a Margaret? De tanto ver películas y series de misterio, yo pensaba que el asesino tendría que ser alguien cercano a la víctima, que pudiera tener un motivo y una oportunidad (ya que no se trataba de un asesino en serie, que suele tener otras características), por lo que al final, cuando se descubre que es uno de los hijos de la víctima —que apenas aparece una vez durante la novela y del que no se sabe mucho—, me cuadraba su perfil, pero no su motivación, puesto que no conocemos al personaje. Me hubiera gustado saber un poco más de él, aunque fuera al final, ya que Marc intuye cuál podría haber sido el motivo de asesinar a su propia madre, pero no se explica aún siendo parte del núcleo central de la novela.


La muerte: aquí mencionaré dos cosas. La primera es sobre la muerte en sí y el sentido que tendría, o dejaría de tener, asesinar a alguien, ya que de eso trata la novela. El poder guardar la consciencia de familiares o amigos tras su muerte dota de otra dimensión a la muerte, ya que seríamos capaces de seguir en contacto con ellos y saber qué les ha pasado realmente. La desaparición, la despedida, la distancia que supone perder a alguien deja de existir, puesto que aún se puede hablar con esa persona, aunque en cierto modo no sea exactamente la misma que conocimos. Cuántas veces habremos pensado, por ejemplo, en hablar con nuestra abuela ya fallecida para contarle cómo nos va, todo lo que hemos hecho durante el tiempo que ha faltado, o para preguntarle su opinión sobre ciertos asuntos o pedirle consejo. ¿Os imagináis que eso fuera posible? ¿Lo haríais si pudierais? Hay quienes creen en fantasmas y en los médium que están en contacto con ellos, pero no voy a entrar en ese tema, ya que me salgo de la novela. Aquí se plantea desde el punto de vista científico y tecnológico hasta el punto de poder tener al familiar de nuevo en casa, al estilo Alexa.


La segunda es sobre la vida y la juventud. Margaret es lo que en la novela se llama youving, una persona que se ha sometido a un tratamiento con una enzima que evita el envejecimiento. A pesar de tener más de sesenta años aparenta ser una persona mucho más joven. Este concepto tiene detractores, uno de ellos es incluso uno de los sospechosos de su muerte, y también crea un debate en este sentido. No creo que sea un problema el hacerse mayor, sino más bien el aparentarlo y todo lo que eso conlleva. Crecer implica, en la mayoría de los casos, madurar y cambiar, ver las cosas de otra manera, pero también que el cuerpo se desgaste. Sentirse viejo no es solo una cuestión mental, sino también física, ya que con el paso del tiempo el cuerpo se pone límites (por norma general, ya que también hay gente anciana en muy buena forma). ¿Creéis que los avances médicos y tecnológicos puedan lograr algo así? Algo más allá del botox o de las operaciones estéticas, más bien algo que nos mantenga jóvenes desde dentro.


La inteligencia artificial: en la novela se trata este tema más en detalle desde el punto de vista de la domótica, el transporte de personas y mercancías —con los helitaxis, que son vehículos autónomos, y las cápsulas de flying home, que llevan cosas a los domicilios a través de las ventanas o plataformas aéreas, ahorrando tiempo y mano de obra—, y los robots de compañía o sexpartners. Me centraré tan solo en estos últimos, ya que, aunque también existen hoy en día, tanto la domótica como los vehículos autónomos son algo que tenemos, en cierto modo, más asumido, aunque todavía falta mucho para llegar al nivel que el autor plantea. Los sexpartners son robots con apariencia humana, diseñados al gusto del consumidor para satisfacer sus necesidades más íntimas. Solo para eso, ya que no están diseñados para otro tipo de contacto. Se pueden activar, como hace Marc con el suyo, al que ha llamado Creta, una pelirroja despampanante, para que le haga compañía, pero no le da conversación ni entiende su entorno. ¿Creéis que preferiremos la compañía de máquinas antes que las de humanos? ¿Que en el futuro llegaremos a deshumanizarnos de esa forma?


Este concepto, el de la deshumanización, lo encuentro en varios puntos de la novela. En el detective Blake, ya que no parece motivarlo lo más mínimo los sentimientos hacia sus víctimas o compañeros, a pesar de ser humano. En el trato de las consciencias de Inmemorian, ya que se invierte y se hace gran negocio por almacenarlas y mantenerlas, pero poco importa lo que tengan que decir gracias a la Ley del silencio al no humano. Si tras morir ya no se les considera humanos, sin duda antes sí que lo fueron. En el trato con los robots y la sociedad, todo extremadamente robotizado y automatizado, por lo que el contacto humano disminuye hasta casi desaparecer.


Para terminar, el propio Ron Blake me parece un misterio en sí mismo. El último capítulo de la novela me ha dejado dudando. ¿Es Ron Blake un humano corriente? ¿Es una consciencia antigua cargada en otro cuerpo? Quizá por eso tanto interés en dar voz a los muertos, porque él es uno de ellos... ¿Lo sabremos en una próxima entrega de Inmemorian?


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