Género queer, de Maia Kobabe

Género queer es una novela gráfica autobiográfica, escrita por la ilustradora y dibujante de cómics Maia Kobabe. En ella cuenta la historia de su vida centrándose en su adolescencia, en su identidad y en sus relaciones con los demás.

Maia habla de cómo se sentía en el instituto cuando estaba con otros chicos y chicas de su edad. A pesar de haber nacido mujer tenía disforia de género, es decir, que no se sentía identificada ni cómoda con su parte femenina (con el pecho o el hecho de tener la menstruación), ni con las convenciones o costumbres generalmente adoptadas por las chicas, como por ejemplo llevar el pelo largo o la depilación. Cuando vamos creciendo nos damos cuenta de que estas cosas no son significativas de uno u otro género, que tanto hombres como mujeres llevan el pelo largo o corto, o pueden depilarse si quieren o no hacerlo, pero es cierto que en la adolescencia tendemos a tener dudas sobre nosotros mismos y lo que nos rodea. Esas dudas se vuelven más complejas si estamos en la búsqueda de nuestra identidad, como era el caso de Maia.


Quise leer esta historia en primer lugar por el tema del que trata, del que también hablo en mi próxima publicación Trans XYQ, sobre la identidad y aceptarse uno mismo, aunque yo lo hago desde la ciencia ficción, mientras que esta historia está basada en hechos reales. En su día me documenté sobre lo que trato en la novela para poder crear a mi personaje principal, y una vez terminada la historia me ha gustado leer esta otra versión ya tiempo después de haber escrito la mía y a pocas semanas de que sea publicada. En segundo lugar, cosa que descubrí después de interesarme ya por el libro, es que es una novela gráfica, por lo que la autora (o más bien autore) expresa y refleja lo que sentía no solo con palabras sino también con imágenes, siendo en algunos momentos una lectura algo dura porque no solo se leen sus sentimientos, sino que también se ven.


Unas líneas más arriba he utilizado el género neutro para hablar de Maia, y es que cuando se hace más mayor se da cuenta de que se siente mejor refiriéndose a sí misma de esa manera, aunque a los demás les cueste hacerlo, no porque no acepten su verdadera identidad, sino por falta de costumbre o por desconocimiento. Maia Kobabe se considera una persona no binaria y asexual. Es decir, que aún habiendo nacido mujer, no se identifica como tal, pero tampoco como un hombre, porque no anhela un cambio de sexo para sentirse bien. Es asexual porque no siente atracción por otras personas. Aunque sí se relaciona y ha tenido algunas parejas, se da cuenta de que no busca una relación más romántica ni sexual con ellas.


Leyendo el libro y viendo las fases por las que pasa Maia me acordaba de mi adolescencia, de los tiempos en el colegio y el instituto. Yo siempre he tenido claro quien era y nunca he tenido dudas sobre mi identidad, mi sexualidad o mi orientación, pero ahora pienso que puede que amigos o compañeros de clase pudieran estar pasando por algo así sin que nos diéramos cuenta. Y es que por aquel entonces, cosa que recalca Maia, la educación sexual se basaba en temas muy concretos que nada tenían que ver con la orientación sexual o la identidad. En aquel momento no se hablaba de personas trans, no binarias o asexuales, al menos yo no había oído hablar de eso, no lo había leído en los libros ni lo había visto en las películas, ya que en cierto modo estas podían ser nuestras referencias. No se hablaba de estos temas y no sé por qué, ya que posiblemente hablar de ello y explicarlo ayudaría a que quien estuviera pasando por ello no se sintiera solo ni un bicho raro y a que el resto pudiera comprenderlo. Quizá se evitarían situaciones de acoso o humillaciones al tratar esta realidad como algo normal, natural, que todos conocen y entienden, y que no se trata como un tabú o como una vulnerabilidad. Recuerdo ahora la serie Sex education, que precisamente habla de todo esto y que al ambientarse en un instituto, la mayoría de los protagonistas son adolescentes que están descubriendo su sexualidad. En algunos casos también se tratan temas con miedo o vergüenza, pero es inevitable que sea así cuando se desconoce algo o se tienen dudas sobre lo que nos está pasando.


La autore (¿o se diría le autore? No sé si los artículos también se cambian en género neutro...), busca dar a conocer esta realidad, la suya y la de muchas otras personas, porque parece que todavía nos resistimos a normalizarlo. Elle, que también dio clases de ilustración a jóvenes, se preguntaba si debía pedirle a sus alumnos que utilizaran el género neutro y si debía explicarles quien era. Pensaba que quizá así pudiera ayudar a otros jóvenes que pudieran haber pasado por su misma situación o que no supieran cómo definirse. Quería hacerlo normal y que no pasara nada por hablar de ello, pero al mismo tiempo tenía miedo de cómo se lo pudieran tomar, que quizá los padres pudieran quejarse y eso pudiera perjudicarla. En el libro no dice si al final lo hizo, pero creo que nadie debería tener miedo de ser quien es. No hay ningún problema en que una persona sea gay, lesbiana, bisexual, asexual, trans, queer, no binaria... No debería importar, no debería ser un condicionante para nada, no debería ser causa de miedo o vergüenza. No debería importarnos ni tampoco asustarnos. Termino con una frase del libro que me gustó mucho y que puede aplicarse a muchas situaciones personales:


Creo que tengo más miedo del que debería.
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