A la velocidad de la noche y Juicio letal de Montiel de Arnáiz

Esta semana os traigo una reseña doble de las novelas A la velocidad de la noche y Juicio letal, del autor Montiel de Arnáiz. Las he leído seguidas, ya que empecé A la velocidad de la noche, una novela negra basada en hechos reales, muy ágil, breve pero intensa y entretenida, de rápida lectura, prácticamente como su propio título indica porque yo suelo leer antes de dormir. Juicio letal, su segunda parte, me enganchó de una forma diferente porque la leía en diferentes momentos del día, cada vez que tenía un ratito, con esa necesidad de saber cómo el protagonista podría resolver el caso en el que estaba trabajando.


Pero vayamos por partes:

A la velocidad de la noche cuenta la historia de Mercedes Lavaplata, que tras el fallecimiento de su padre, un veterano policía de un pequeño pueblo de la costa del sur de España, encuentra entre sus cosas un sobre en el que le indica a su hija que no lo abra hasta la muerte de su madre. La carta de su interior narra la verdad sobre la muerte de Armando Pinochet, un delincuente que apareció ahorcado cuarenta años antes. Ante la indiferencia de la juez a la que su propio padre le aconseja, en la misma carta, buscar y contar esta historia, Mercedes decide hacer público su contenido mediante un vídeo en redes sociales. Lo que ella no sabía eran las consecuencias que esto podía tener, poniéndose en el punto de mira de la hija de Pinochet, Rosalina, que no descansará hasta saber la verdad sobre la muerte de su padre.


Esta es una historia que me gustó mucho por la parte de thriller y misterio, por la agilidad y porque, hasta el final, e incluso después de acabar de leerla te deja con la intriga de si las cosas son realmente como parecen o como las cuentan los personajes. Cada una de las partes implicadas en la investigación de la muerte de Armando Pinochet tiene una versión y ambas se cuentan en la historia, pero, ¿cuál es la verdad? ¿Qué pasó realmente? En mi opinión, ambos relatos son posibles por lo que creo que el lector acabará creyendo al personaje que más simpatía le haya producido, ya que, al menos tal cual lo he entendido yo, ambas versiones son posibles.


Mercedes Lavaplata y Rosalina Pinochet tienen más en común de lo que parece, pues son dos mujeres fuertes, dos hijas que solo quieren saber la verdad: una, en qué se vio envuelto su padre mientras fue policía y por qué lo ocultó durante tanto tiempo; la otra, qué le pasó a Armando en sus últimos momentos de vida, incapaz de creer que este pudiera suicidarse colgándose de un árbol. Aunque difieren en sus métodos, la sangre fría las mantiene alerta, a Rosalina para ser capaz de matar según sus intereses; a Mercedes para plantarle cara a la asesina.


***

Juicio letal, por su parte, cuenta la historia en primera persona del abogado Daniel Radler, a quien ya conocíamos, aunque con menos profundidad, en la novela anterior por haber sido el abogado de Rosalina Pinochet. Tras serle detectado cáncer de pulmón decide retirarse, abandonar La Baraka, lugar en el que transcurren ambas novelas, para hacer balance de su vida y su oficio en una lujosa mansión alejada del ajetreo de la ciudad. Sin embargo, su retiro no será precisamente tranquilo, ya que aparecerán de nuevo en su vida viejos conocidos y una interesante mujer que le pide ayuda con una causa criminal de estafa a enfermos terminales. Radler, que en un primer momento rechaza la propuesta de Patricia Aguilar, que también es la dueña de la casa en la que se aloja, finalmente acepta ser su abogado, puesto que se niega a que el cáncer sea la razón que le impida hacer justicia.


Aunque he disfrutado de los dos libros, Juicio letal me ha gustado más, quizá porque conocemos al protagonista en profundidad, pues él es el único narrador, y porque en esta novela hay una causa abierta, una investigación y un juicio. Realmente se hacen un par de referencias a su predecesora A la velocidad de la noche, pero merece la pena haberlas leído en orden para tener una visión completa de la trama. En esta historia el autor utiliza mucho los flashbacks, poniendo en situación al lector cada vez que aparece un personaje nuevo con quien Daniel Radler tuvo algún encuentro en el pasado, lo que le da riqueza a la historia porque además siempre se trata de una relación laboral o judicial, dando detalles sobre investigaciones, casos o resoluciones anteriores que, aunque al principio pueden parecer aisladas, después están bien hiladas con la trama principal.


Como comentaba al principio de la reseña, esta novela me ha enganchado, queriendo seguir leyendo a cada ratito libre. ¿Conseguirá Daniel Radler ganar el que puede ser su último caso? ¿Conseguirá hacerlo antes de que el cáncer le deje sin fuerzas?


Además he aprendido mucho vocabulario nuevo, siempre con la página de la RAE abierta en el móvil mientras iba leyendo. Lástima que, por falta de uso, no vaya a recordar todas las palabras que he aprendido, pero me gusta que un libro me descubra nuevas palabras.


CURIOSIDADES


· A la velocidad de la noche va a ser llevada al cine. Ojalá que no tarde mucho en estar lista porque estoy deseando ver esta historia en la gran pantalla.


· Compré Juicio letal en la web de Apache Libros en preventa, por lo que me llegó con el relato de regalo El leguleyo, que cuenta una breve historia de Jeff Hortas, abogado, socio y amigo de Daniel Radler.


· Todavía no conozco a Montiel de Arnáiz en persona, pero curiosamente ambos hemos publicado con Apache y los dos fuimos seleccionados para la antología Visiones 2019, publicada por Pórtico, la Asociación Española de Fantasía, Ciencia ficción y Terror, año en que se hacía homenaje a los 50 años de Hispacón y al centenario del nacimiento de Isaac Asimov. Si pincháis en el título resaltado os lleva a la página de Lektu, donde podéis descargar el libro de forma gratuita y leer nuestros relatos y los del resto de autores seleccionados.

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